sábado, 25 de marzo de 2017

LAS "CARRERAS de CABALLOS' ACABARON con VILLARIN y la "CHISPA Z-14"...otro ex-militar convertido a Capo.




Desde hace 10 años ninguna carrera de caballos ha vuelto a tener lugar en Villarín. La última que hubo en esa comunidad del ejido Santa Fe, en la ciudad de Veracruz, terminó en sangre y balas.

Unas versiones, apuntan a que el alcohol y el empate entre los caballos de la competencia estelar, causaron la ráfaga de plomo. Otras, indican que todo fue preparado.

La versión de la Procuraduría General de la República (PGR), reconoce que la noche de ese tres de marzo de 2007 fue asesinado Efraín Teodoro Torres alias “El Z-14”, uno de los fundadores del cártel de Los Zetas.

El hecho dejó otra persona muerta, sin identificar por las autoridades, siete personas heridas y cinco detenidos.

Esa última carrera del llamado “Deporte de Reyes”, marcó el génesis de la violencia creciente en el estado de Veracruz y significó el fin de la vida como se conocía por generaciones en Villarín.

Las cuadras escasearon sus caballos. Los jinetes mudaron de residencia. Los caballerangos se volvieron albañiles y campesinos. De la pista de carreras que existió a las afueras de la comunidad, solo queda un baño en pie.

Desvencijado, lúgubre, su cara frontal observa a metros su futuro: tierra removida, grandes maquinarias y mezcladoras de cemento para la construcción de una planta de mármol.


SE ACABÓ LA PISTA, SE ACABÓ VILLARÍN

“Villarín… ¡Ah, sí! Había una pista muy chingona en Villarín. Pero es donde hubo una balacera ¿no?”, es la frase que suele escuchar Ernesto cuando en el Hipódromo de las Américas se presenta con algún posible cliente.

“Me molesta que relacionen Villarín con ese problema que hubo, como si todos aquí nos dedicáramos a eso. Nosotros nos dedicamos a los caballos. Nadie de aquí es delincuente”, expresa sentado en el pasillo que da entrada a su vivienda.

“El problema”, así se refieren Ernesto y otros vecinos suyos al enfrentamiento armado de 2007 que preferirían que el resto del mundo olvidara.

Platica que el 60 por ciento de las personas de la comunidad en que nació viven de los caballos, por lo que su forma de vida se convirtió en sobrevivencia.

Desde hace cuatro años él se dedica a la compra y venta de caballos de carrera. No ha terminado de decir que su sede de trabajo es el Hipódromo de las Américas, cuando saca su cartera para mostrar orgulloso su credencial, que lo identifica como encargado de cuadra de la pista capitalina.

Hasta allá viaja cuando no hay carreras en Jamapa, Vargas, o alguno de los poblados de la región centro de Veracruz, en donde aún se practica este deporte. Sin embargo, pese a que en esos sitios se cuenta con pista, ninguna es como lo fue la de Villarín.

La edificación, propiedad de Marciano Nayen Arrioja, contaba con hasta dos carriles, gradas, locales para restaurantes, bar y estacionamiento. Las carreras se realizaban en el sitio con regularidad y en ella competían caballos de todo el país.

Ernesto recuerda que desde que fue abierta en 2003 y hasta el último día, por los pasillos del lugar confluían políticos y empresarios porteños con la gente sencilla de las comunidades en derredor. El ambiente en las carreras de caballos era “de amigos” y las discusiones más acaloradas sobrevenían por personas que no querían pagar apuestas de mil o dos mil pesos.

“Las competencias eran de los mejores caballos del estado, de la República y todos emocionados aquí en el pueblo para poder ir a presenciar la carrera. La gente iba sanamente”, comenta.

El tres de marzo de 2007, Ernesto recuerda haber estado ahí. Apenas terminar la carrera, comenzaron a oírse balazos. “Escuchamos los disparos y todos salimos corriendo”, dice, recordando que tenía 17 años de edad.

Afirma que quienes se enfrentaron “eran gente de fuera”, sujetos que comenzaron a llegar frecuentemente al pueblo un par de años antes y que nadie nunca conoció. Después del hecho violento, “la gente mala” no regresó más a Villarín.
Solo quedaron los habitantes del pueblo que terminó desolado.


LA INFAME CARRERA

Desde la una de la tarde del sábado tres de marzo de 2007, dio inicio el torneo en el que caballos de varias partes de la República se enfrentarían en carreras.

La competencia, que había sido autorizada desde el 15 de febrero de 2007, con la firma de aprobación del alcalde de Veracruz, Julen Rementería, se prolongó por horas.

Todos los relatos que existen acerca de ese día, coinciden en que la última carrera tuvo un final de fotografía. Nadie supo qué animal ganó. Ni lo sabrían, porque de inmediato comenzó el enfrentamiento entre algunos de los asistentes.

A bordo de una camioneta blanca, un grupo de personas emprendió la huida. Dos de ellas, severamente heridas, un niño de 12 años de edad acompañado de un hombre. Éste último fue llevado por cinco individuos al Hospital Millenium, nosocomio particular en Boca del Río.

Para ingresar, refirieron que el lesionado era ganadero y se llamaba Roberto Carlos Carmona Gasperín. Cuando era atendido por los médicos perdió la vida. Al día siguiente su cuerpo, fue reclamado en el forense por una mujer que dijo ser su madre y llamarse Julia Gasperín.

Días después, los restos de Roberto fueron llevados a Poza Rica, pero durante la noche fueron robados del cementerio por hombres armados y nunca más fueron hallados.

Para el cuatro de septiembre de ese año, la PGR confirmaba un dicho que a voces era conocido en Veracruz.

El nombre verdadero de Roberto era Efraín Teodoro Torres, alias “El Z-14” o “La Chispa”. En 1998 había causado baja del Ejército Mexicano para unirse al Cártel del Golfo, donde finalmente formó parte de Los Zetas. Era el encargado de controlar el trasiego de droga por Veracruz y la región del Golfo de México.

Su asesinato en Villarín, presuntamente, ocurrió por órdenes de Noel Salgueiro Nevarez, fundador del grupo delincuencial Gente Nueva, operador del Cártel de Sinaloa, quien buscaba controlar la zona.

Evidenció la disputa que comenzaba a gestarse en la entidad entre cárteles de la droga; un pleito que no ha hecho más que incrementar el número de víctimas y violaciones a derechos humanos en la entidad.


LO QUE UNE A VILLARÍN Y COLINAS DE SANTA FE

El derramamiento de sangre en la pista de carreras inició el despliegue de violencia. Hasta el 21 de abril de 2007, por lo menos 13 asesinatos habían ocurrido en Veracruz.

La cifra de muertes por la violencia se ha incrementado en la última década. Cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad muestran que 2016 fue el año más sangriento para la entidad veracruzana, con mil 258 homicidios dolosos en comparación con los 565 asesinatos dolosos reportados en 2015.

La situación no mejora con el cambio del partido político en el gobierno, ocurrido el primero de diciembre pasado.

En enero de 2017, el secretariado reportó 102 homicidios dolosos, cifra superior a los 80 registrados en el mismo mes de 2016. En febrero de este año, la cantidad aumentó a 109, que rebasa la del mismo mes el año anterior con 52.

La violencia también ha venido marcada con episodios tristemente recordables.

Como el abandono de 35 cuerpos sin vida, en el bulevar Ruiz Cortines, en la zona turística de Boca del Río en septiembre de 2011; o los 11 cuerpos encontrados en el mismo municipio, el pasado el primero de marzo de 2017.

En los últimos seis meses, el hallazgo de 125 fosas clandestinas en las que hasta el momento 249 cráneos y miles de restos humanos han sido exhumados por las madres del colectivo de familiares de desaparecidos Solecito de Veracruz y la Policía Científica.

El predio, ubicado en la zona norte de la ciudad de Veracruz, comparte localización y nombre con el fraccionamiento Colinas de Santa Fe.

El conjunto habitacional está unido a Villarín, por algo más que la metáfora. Un sendero de terracería conecta a Colinas de Santa Fe con el poblado.

El camino, cercado por alambres de púas de ranchos vecinos, cubierto por las copas de los árboles, ofrece una ruta a los niños del fraccionamiento más alejado de Veracruz para que estudien en la primaria de Villarín.

Y a los habitantes de la congregación, les permite tomar uno de los varios camiones urbanos que transitan en Colinas y que los llevan a las zonas comerciales y turísticas de Veracruz y Boca del Río.


LA CULTURA DEL CABALLO NO SE OLVIDA

A la edad de ocho años, Ernesto vio su primera carrera de caballos, a escondidas de sus padres. Las competencias solo eran lugar para hombres adultos y no era bien visto que niños o mujeres se acercaran a observar.

Un día pidió permiso para ir a jugar con sus compañeros de la escuela cerca de la única primaria del pueblo. Pero en realidad, lo que Ernesto quería era acudir a la pista rústica que existía detrás. Fue la primera que tuvo Villarín y contaba de un par de carriles rodeados por una cerca.

Cuando a diez minutos del poblado se levantó la pista de carreras que años después traería desgracia, la vida económica del lugar creció. Tiendas de abarrotes y locales de venta de comida, abrieron sobre la calle principal, por la que iban y venían jinetes y entrenadores de varias partes del país.

Ahora, solo tres tienditas existen en el sitio. La iglesia San Judas Tadeo, frente al parque. Junto, la primaria, a un par de cuadras del único jardín de niños del lugar. Solo quedan seis cuadras en todo el poblado.

Antes del cierre de la pista de carreras, ocurrido un día después de la violencia, cada caballeriza contaba con hasta 25 ejemplares. Hoy todas subsisten con menos de 10 animales en su interior.

A decir de Ernesto, quedan unos pocos herradores, entrenadores, jinetes y personas que como él se dedican a la compra-venta de ejemplares. Otros oficios relacionados al deporte, como los caballerangos, casi han desaparecido.

“Los caballerangos son las personas que se dedican a limpiarlos, a darles agua (a los caballos). Aquí había muchas personas así que ya dejaron de hacer eso, que ya se metieron a otro oficio, pues no les conviene irse, por ejemplo, a Alvarado a un oficio de caballos, porque viven aquí, los pasajes y eso”.

Sin embargo, para Ernesto la cultura del hipismo en Villarín sigue viva y algún día espera que sus hijos, una niña y un niño sigan sus pasos.

Señala al más pequeño, de apenas dos años de edad, que da sus pasos con pequeñas botas cafés. “El primer sonido que él hizo fue el de un caballo. Como yo vivo de eso, les enseñamos esa cultura”.

Fuente.-BlogExpediente/Veracruz

EL EJERCITO "OFENDIDO",PERO "NO INMUNE a la CRITICA"...servidores públicos como cualesquier otros.


Las fuerzas armadas mexicanas no están acostumbradas a la crítica. Durante décadas, en los tiempos de la época clásica del régimen del PRI, fueron intocables en los medios de comunicación, como parte del pacto que garantizó su alejamiento relativo de la lucha por el poder político. A cambio de su sometimiento al poder civil, los altos mandos del Ejército consiguieron mantener importantes parcelas de control territorial de rentas, una representación corporativa en el Congreso, gobiernos estatales y la cerrazón frente a cualquier escrutinio social, no se diga ya judicial, de sus actividades.

En el discurso oficial, las fuerzas armadas eran objeto de reconocimiento y pleitesía en cada informe presidencial, donde era alabada su patriótica entrega; en el momento de la mención del Presidente, los jefes militares eran ovacionados con entusiasmo por los presentes en el recinto legislativo y estos se ponían de pie, con gesto marcial, para agradecer los aplausos. Más que una obligación, su aceptación de la subordinación al orden civil del régimen era vista como una concesión que cada año debía ser agradecida desde la tribuna en la que el ejecutivo simulaba rendir cuentas a la nación.

Así, no es extraño que los militares se muestren susceptibles ante las críticas que su actuación en tareas de seguridad pública. Su baja tolerancia es reflejo no solo de la falta de costumbre en eso de rendir cuentas, natural en las organizaciones militares de los regímenes autoritarios como fue el mexicano, sino de una sensación de vulnerabilidad producida por una alta exposición a la atención pública debido a su despliegue generalizado durante los últimos dos lustros. Los militares se sienten expuestos porque las autoridades civiles los han colocado en la primera línea de responsabilidad en actividades que no les corresponden constitucionalmente y para las que, según sus propios dichos, no se encuentran capacitados.

Así, el director general de Derechos Humanos de la Secretaría de la Defensa Nacional, General José Carlos Beltrán, ha salido en conferencia de prensa a descalificar los cuestionamientos clamando injurias y difamación. De manera genérica, ha desechado toda crítica como calumniosa si no se acompaña una acusación formal, como si los indicios sustentados estadísticamente con base en datos provenientes de información oficial no fueran suficientes para llamar la atención y desatar las alarmas respecto a la necesidad de revisar el despliegue militar como la principal estrategia de política pública de seguridad. Cuando se trata a todos los críticos como simples detractores se acaba por rehuir toda responsabilidad.

El General Beltrán ha pretendido cancelar toda controversia sobre el respeto de las fuerzas armadas a los derechos humanos en sus actuaciones de la malhadada guerra en la que Felipe Calderón los metió y Enrique Peña Nieto los ha mantenido con la lectura de su informe burocrático de actividades al frente de la dirección de derechos humanos de la Sedena. En su conferencia de prensa nos enteramos de la ingente cantidad de cursos y pláticas que sobre la materia han recibido soldados clases, oficiales y jefes; con ello nos quiere convencer de que el comportamiento militar es impoluto. La lectura de los manuales de uso de la fuerza se traduce, según su dicho, en el inmediato uso proporcionado de la fuerza. Cursos sí, controles democráticos de sus actos, eso sí que no.

El asunto no es cuántos cursos reciben los soldados, sino la necesidad de que si se va a seguir utilizando a las fuerzas armadas como principal garante de la seguridad pública –por más que se le disfrace con el confuso término de seguridad interior– deben existir mecanismos de supervisión operativa de sus acciones que no dependan de las fuerzas armadas mismas. De eso se habla cuando se pide que exista rendición de cuentas de las acciones del Ejército y la marina, pues se trata de servidores públicos del Estado mexicano, como cualesquiera otros. Si los soldados y marinos van a hacer tareas de seguridad pública, entonces deben ser sujetos a los controles propios de las policías en cualquier democracia constitucional que se respete. De ahí que sería mucho mejor, en lugar de estar tratando de impulsar leyes que regularicen la presencia militar en tareas de seguridad, como la que surgiría de aprobarse algo cercano a las iniciativas puestas sobre la mesa en materia de seguridad interior, que mejor se planteara un plan de retirada ordenada y escalonada de las fuerzas armadas a sus cuarteles, en la medida que se despliegan policías profesionales bien capacitadas y sujetas a controles legales estrictos y transparentes.

Las iniciativas de seguridad interior puestas a debate tienen signos ominosos. Por ejemplo, la presentada por la Diputada Tamayo y el Diputado Camacho, del PRI, casi con toda seguridad elaborada en la consejería jurídica de la Presidencia de la República, le otorga el mismo grado de reserva que la concedida a los temas de seguridad nacional a la información derivada de acciones de seguridad interior, con lo que se resguardaría del escrutinio civil a los actos de los militares. Esa no es la ruta que llevará a México a tener unos cuerpos de seguridad eficaces al tiempo que apegados en su actuación al orden jurídico y al respeto de las garantías procesales.

Como toda persona, los militares tienen derecho a la presunción de inocencia: no se trata de acusarlos genéricamente y sin pruebas de violadores sistemáticos de los derechos humanos. Sin embargo, como servidores públicos en una democracia constitucional, deben estar abiertos al escrutinio social y deben rendir cuentas de sus actos; más cuando están interviniendo en tareas expresamente reservadas en la Constitución a los cuerpos civiles. Así, no pueden exigir lealtad más allá de la razón, simplemente envueltas en la bandera del patriotismo que los coloque por encima de toda duda.

Que salgan los militares a descalificar a los críticos, como si de simples afrentas a su honor se tratara, es un signo ominoso que señala un retroceso respecto al avance histórico de su subordinación al poder civil alcanzada hace más de siete décadas. Más cuando lo que se intuye detrás de la salida pública es una intervención velada en el debate político electoral que comienza. Desde luego se muestra un poder civil debilitado y omiso, incapaz de cumplir con sus responsabilidades en materia de seguridad, pues a final de cuentas, las fuerzas armadas no han hecho otra cosa que seguir las órdenes de su jefe supremo, entrampado en la continuación de una estrategia de política pública evidentemente fallida y que empieza a pasarle la factura a todos los involucrados en ella.
Fuente.-


"HERENCIA MALDITA" POLICIACA-MILITAR de PEÑA NIETO,dijo la SENADORA SANSORES...verdades de "peso".


La senadora campechana asegura que las reformas al Código de Justicia Militar “son un retroceso, una vuelta al pasado, al oscurantismo”, porque permiten cateos en domicilios particulares y oficinas públicas, así como la intervención de comunicaciones y el juicio militar de civiles. 

“Peña Nieto nos deja un legado de pobreza, de corrupción, de impunidad, de fracaso tras fracaso en cada una de sus reformas, desmanteló todo nuestro patrimonio, pero el peor legado que nos deja es haber impuesto en México un régimen policiaco y militar”, puntualiza Sansores San Román. 

La senadora Layda Sansores San Román aseguró que las reformas al Código de Justicia Militar “son un retroceso, una vuelta al pasado, al oscurantismo”, y señaló que el priísta Enrique Peña Nieto deja una herencia maldita, por haber impuesto en México un régimen policiaco-militar y hundirlo como un país democrático. “Peña Nieto ya no cuenta con el pueblo y ya se fue a refugiar a los brazos del ejército, está arrodillado y les concede lo que le piden y más”, expresó y destacó que “con estas reformas, la justicia militar se va a constituir en la antítesis del Derecho, el secretario de la Defensa podrá detentar más autoridad que cualquiera de los Poderes del Estado, inclusive por encima del presidente de la República, en su calidad de Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas”. “Peña Nieto nos deja un legado de pobreza, de corrupción, de impunidad, de fracaso tras fracaso en cada una de sus reformas, desmanteló todo nuestro patrimonio, pero el peor legado que nos deja es haber impuesto en México un régimen policiaco y militar, esa es su peor herencia y es una herencia maldita que la van a sufrir sus hijos”, puntualizó. 

El Senado ha claudicado en ejercer controles sobre el ejército”, y recordó que tres veces ha solicitado que los secretarios de las Fuerzas Armadas acudan a este recinto para rendir cuentas, como lo hacen en cualquier país democrático. “¿Por qué los militares no hacen licitaciones? Manejan millones de pesos, que no transparentan. 

En Chiapas, la Marina ya tiene hasta un campo de golf, y ustedes no lo saben. Cultivan generales en maceta. Hay casi tantos altos mandos, como tropa. Los superiores de la milicia viven con muchos privilegios, mientras que los soldados lo hacen con riesgo y con penuria. Un día diremos: ¡México, un General en cada soldado te dio!”, advirtió. Cuestionó que con las nuevas disposiciones legales, “se podrán intervenir las comunicaciones de  forma oral, escrita, por signos, por señales. Imaginan cómo nos estarán espiando mediante el uso de cualquier medio, celulares, computadoras, equipos informáticos y hasta palomas mensajeras, se le está otorgando la capacidad de detener, investigar, juzgar y condenar a civiles”. “Y aquí lo que se ha dicho al cansancio, pero para que lo oigan, porque no lo leyeron, el artículo 282 de esta reforma contempla el cateo a domicilios particulares, por orden incluso de un juez militar, y esto viola el artículo 16 constitucional”, indicó. “Asimismo, este artículo autoriza el cateo en oficinas públicas de los Poderes Ejecutivo, Legislativo, Judicial, lo que trastoca la división de poderes contemplados por la Constitución, nunca vimos aquí al general a rendir cuentas, pero un día los vamos a ver entrar aquí armados, pues no sé para qué, porque se olvidan que el Congreso es inviolable, pero, no obstante, ahora el ejército podrá hacer lo que quiera, el Congreso ya aprobó su docilidad”, agregó. “Yo espero a ver de qué tamaño es la autonomía del Poder Judicial, y si esto lo van a permitir. 

Hemos tenido gentes del Estado Mayor disfrazados de elegantes civiles, y me pregunto: ¿Por qué se prevé una intervención del Ejército en estos recintos, qué plantíos vendrán a destruir en estos pasillos, o acaso ya tendrán información que aquí en este Senado se refugian capos y mafiosos, o estarán pensando en la calificación del 18?”, interrogó.  

Reformas van contra sentencia de CIDH Al inicio de su intervención, Sansores San Román mencionó haber escuchado a su compañero de bancada, Manuel Bartlett Díaz, “con esa emoción, con esa vehemencia, pidiéndoles que reflexionen, que esto es peligroso”. “Yo me decía: “Qué van a reflexionar”. En este Senado, la reflexión, el análisis, el debate, están muertos. Aquí lo que priva es la línea, y a ella se ajusta”, abundó y le dijo al priísta Emilio Gamboa Patrón: “Sé que usted intenta ayudar a Peña Nieto, pero, sí, desgraciadamente hay ayudas que no deben darse. No creo que lo ayude mucho, pero le agradezco la buena intención. Pero mire, creo que así usted no ayuda, ni a Peña Nieto, ni ayuda al país. Esto los hunde como un país democrático”. Evocó que “Tácito decía hace más de dos mil años: “Que tus peores enemigos son los que siempre te aprueban todo”, pues este Senado está lleno de enemigos de Peña, y como dice el senador (Alejandro) Encinas: “Esta es una de las leyes más delicadas, y se va a aprobar seguramente, atropellando todo el procedimiento legislativo. Y aquí lo único que se les ocurre pedir es: ¡Tiempo, tiempo! Es una burla”. “Todas estas reformas al Código de Justicia Militar van en contra de la sentencia emitida por la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Ya lo dijeron mis compañeros. Esto lo sancionó al Estado mexicano por el caso Rosendo Radilla, que fue un civil. Los que no saben quién fue, civil desaparecido, juzgado y enterrado en un cuartel”, añadió. 

“La corte determinó que un Estado democrático de derecho, la jurisdicción penal militar a detener un alcance respectivo y excepcional, lo dijo Dolores Padierna, muy claro, y que en el fuero militar sólo se deben juzgar a militares, militares activos. Por lo tanto, el Estado mexicano está en desacato, al pretender revertir los efectos de la condena”, citó. “La autoría de esta iniciativa, para que quede el registro, es del General de División, Daniel Virgilio Méndez, ex subsecretario de la Defensa, quien participó en las operaciones contrainsurgentes en Chiapas. Ya se están preparando, como dijo el Senador Bartlett, para lo que viene”, advirtió. “Y justo cuando el ejército está atravesando uno de sus peores momentos de desprestigio, cuando se ha convertido en el estandarte del atropello de los derechos humanos, acusados de tortura, de desaparición forzada, de ejecuciones extrajudiciales por la labor policiaca, que el gobierno los ha obligado a realizar. Cuando aún se siente en carne viva Tlatlaya y Ayotzinapa, es cuando se propone modificar el Código de Justicia Militar para supremacía al régimen militar sobre el poder civil del Estado. Qué inoportunos”, concluyó.

Fuente.-YouTube/Paginaabierta.mx

CABEZA de "CABEZA" y en EL HOYO",se PERFILA PEOR que ANTECESORES PRIISTAS...para el cargo carga un costal de pretextos.

Imagen.-Internet/

Por eso creo que ahora sí tocamos fondo, estamos en el hoyo. En Puebla, las desapariciones de las que poco se habla, los ataques a las mujeres en esa misma entidad y otras regiones de México; en Oaxaca y Chiapas la pobreza; en Tamaulipas, sí, y en Tamaulipas una fuga de por lo menos 29 reos del penal situado en la capital del estado.

El escape ni al guionista de la serie "El señor de los cielos" o  al mismo "Chapo" se les hubiera ocurrido ¿por qué? Ni don Joaquín, ni al papá de la Rutila, tampoco al personaje de "el topo" en la serie televisiva; se les ocurrió firmar y dejar la marca del cártel al que pertenecen como hicieron estos que se escaparon del Centro de Ejecución y Zancionez (CEDES) es por demás increíble. Según en una matemática errada el Gobierno de Tamaulipas, dijo que se fugaron 29 y que capturaron a 12, pero difundieron una lista y fotografías de 19 que aún no capturaban. 19 (prófugos) +12 (recapturados)= 31 ¡en fin!

Los tamaulipecos esperan que el gobernador del estado no le cargue únicamente la mano al director y al jefe de vigilancia del penal, de quienes por cierto no se difundieron sus nombres, tampoco esperan se desquite con los 38 custodios que están en proceso de investigación tras la súper fuga; sino que esperan se actúe con sensatez e inteligencia para que la mano dura del mandatario tamaulipeco vaya más arriba.

De la manera más simple e irresponsable el súper héroe de la comunicación en materia de seguridad, Luis Alberto Rodríguez, Vocero de la Secretaría de Seguridad Pública, informó en rueda de prensa que en el CEDES como en todos los centros penitenciarios del país existe un "autogobierno" criminal; que el túnel por donde escaparon los 29 que ellos supuestamente contaron se  construyó en una de las zonas irregulares o "tienditas" construidas por los internos que sirvió para encubrir la obra de excavación. Pero  fue más allá el vocero en su afán de justificar la culpa de sus jefes, se atrevió a decir que en el penal o los penales de Tamaulipas, los delincuentes tienen cotos de poder que hacen nada sencillo efectuar un operativo al interior de los reclusorios, incluso demanda que los intentos llegan a ser infranqueables dentro del mismo sistema penitenciario de Tamaulipas.

Indiscutiblemente alguien le está jugando un truco al gobernador Francisco Javier García Cabeza de Vaca, hay quien quiere que se vea peor que Egidio Torre Cantú, ex gobernador al que se le incendió el estado y surgió un tercer cártel; por allí debe haber algún mal intencionado que pretende el gobernador se vea peor que Eugenio Hernández Flores a quien culpan de desfalcar al estado; incluso no dudo que el enemigo esté en casa, porque ni al mismo Yarringntón que según estaba al servicio de los delincuentes y a quien le recriminan entregar Tamaulipas al crimen organizado, le construyeron un túnel; a ninguno de los tres anteriores le fabricaron una escapatoria de películas con una excavación de cinco metros de profundidad y 40 metros de largo, a ninguno como al actual gobierno en cinco meses. 

Con información de.-davidcastellanost@hotmail.com

DA la CARA el VOCERO de SEGURIDAD QUE a TAMAULIPECOS "INTENTA VERLES la CARA"...la verdad oficial debidamente manipulada.


Acostumbrados a pagar "BOLETINES AMAÑADOS" para que la "VERDAD OFICIAL" prospere y sea difundida el VOCESO de SEGURIDAD de TAMAULIPAS LUIS ALBERTO RODRIGUEZ JUAREZ dijo ante diversos medios de comunicación que 'NO HAY QUE CREER en RUMORES" refiriéndose al trafico de información en "redes sociales" desatados con motivo de los mas recientes hechos desencadenados por la masiva fuga de 29 reos y en donde la "vocería" se encargo de dosificar,maquillar y manipular cifras y eventos con cálculos políticos para no demeritan la figura del estado y la del gobernador Francisco Garcia Cabeza de Vaca ante la violencia desatada en Ciudad Victoria así como en toda la entidad.
El vocero de Seguridad Pública, dijo durante una rueda de prensa antes del mediodía de este sábado, que se está trabajando en restablecer el orden en el penal pero advirtió que esto tardará en franca aceptación del desorden institucional que no ha podido "retomar" el control de la carcel estatal que ya degenero en 3 muertos y un lesionado grave a decir de los constantes y "mentirosos" difundidos por la vocería en "redes sociales" que constante y reiteradamente modifica a "voluntad" cuidando el prestigio del gobierno por encima de la verdad.
En el encuentro con los medios el vocero dio detalles sobre el motín de la noche de este viernes, en el que murieron 3 personas y una más resultó herida; está última, dijo, fue trasladada a otro penal del estado por motivos de seguridad.
Informó que los tres muertos fallecieron a causa de armas punzocortantes sin abundar y asi allanar de este modo la especulación se reservo información que podría validar sus dicho y que no tiene mayor sustento ante la carencia de elementos de juicio. 
También descartó una toma de las instalaciones, y explicó que el fuego que emanó del interior del Centro de Ejecución de Sanciones, responde a la quema de materiales de escombros de las edificaciones irregulares que han sido tirados, y la cual continúa con ayuda de los reos.
La VOCERIA de SEGURIDAD de TAMAULIPAS se esta constituyendo en una herramienta de DESINFORMACION por demás INOPORTUNA y FALAZ,CUYO UNICO PROPOSITO es cuidarle la "honra y prestigio" a FRANCISCO JAVIER GARCIA CABEZA de VACA  GOBERNADOR de TAMAULIPAS acostumbrado a trabajar con discursos y abordando truculentamente la información que debiera ser "VERAZ y OPORTUNA'.
Con información de :Milenio

...y que dice "EPOCA VIOLENTA".


Fuente.-Enlace...

LA "NOVATADA del GENERAL",en SEGURIDAD PUBLICA el FRACASO de GENERALES es "GENERAL"...10 años de fracasos.


Dos meses y medio después de que el priista Quirino Ordaz Copel asumiera la gubernatura de Sinaloa, la percepción es que ha mostrado una incompetencia absoluta para abordar el tema de seguridad. 

La negligencia recae en los militares que nombró a cargo de esta labor, que encabezados por el general de brigada Genaro Robles Casillas, antiguo subjefe de Estado Mayor de la Defensa, protagonizaron la mayor pifia que se recuerde en los últimos años con la fuga de cinco reos vinculados a la cúpula del cartel del Pacifico. Miedo, zozobra, escuelas y negocios cerrados en la capital del estado y municipios vecinos por la violencia desatada, son los saldos de los primeros días de la naciente administración.

Tuvieron que pasar varias horas para que la certeza de la fuga, diera una idea al general Genaro Robles Casillas, secretario de seguridad pública del estado de Sinaloa, del tamaño y complejidad de lo que se avecinaba. Horas después de que cinco integrantes de la cúpula del cartel del Pacífico, dos operadores financieros y tres jefes de pistoleros, salieran por la puerta del penal de Culiacán al mediodía del jueves 16 de marzo, en día de visita familiar, el militar retirado reconoció que se enteró del escape por una llamada al servicio de emergencia 911.

Robles Casillas quedó exhibido no solo en su falta de pericia, según la prensa local, sino en su incapacidad para hacer uso de información de inteligencia que en otro momento a sus antecesores en el cargo, poco o mucho, les había funcionado. De nada sirvió que en su currículum se destacara que contaba con un curso de “grupos de intervención de la Gendarmería Nacional Francesa”, pues exhibió falta de prevención ante lo que es una característica histórica de la cárcel de Aguaruto: sobrepoblación, riñas, venta de drogas y fugas de reos.

El escape estuvo encabezada por Juan José Esparragoza Monzón, detenido en enero pasado en Culiacán, hijo de uno de los legendarios jefes del cartel, Juan José Esparragoza Moreno, conocido por sus pares en Colombia como “don Juan” y en México con el alias de “el Azul”, de quien se dice murió hace dos años pero sin que haya evidencia que lo confirme hasta el momento.

Esparragoza Monzón estaba considerado un reo de peso, no solo por ser parte de la lista del gobierno federal de los 122 “objetivos prioritarios”, sino también porque es visto como un factor “generador de violencia” en ciudades como Mexicali y Tijuana, donde la organización que ayudó a fundar su padre, pierde hegemonía ante grupos como el Cartel de Jalisco Nueva Generación aliado con organizaciones locales. Con un juicio de extradición en trámite, la Comisión Nacional de Seguridad Pública lo acusa de blanqueo de dinero en la compra de bienes inmuebles, y en la creación de empresas en la península de Baja California, Jalisco, Querétaro y Sinaloa. Además sus familiares están boletinados por el Departamento del Tesoro estadounidense por lavado de activos.

Otro de los fugados fue Jesús Peña González, alias “el 20”, brazo derecho de Ismael “el Mayo Zambada”. Peña junto con Rodrigo Aréchiga Gamboa, preso en Estados Unidos, fundaron hace varios años los Antrax, pistoleros al servicio de los hijos de Zambada. También escapó Rafael Félix Núñez, “el Changuito Antrax”, miembro de la cúpula de éste grupo armado.

Junto a Esparragoza Monzón, un segundo operador financiero que huyó fue Alfonso Limón Sánchez, alias “el Limón”, considerado un “sagaz blanqueador de dinero” en el sur de California, quien es buscado por la DEA. La “cereza del pastel” fue Francisco Javier Zazueta Rosales, apodado “el Chimali”, jefe de los Chimali, pistoleros al servicio de Iván Archibaldo Guzmán Salazar y de su tío Aureliano Guzmán Loera.

“El Chimali”, está señalado como el cerebro de la emboscada en Culiacán contra el ejército ocurrida el 30 de septiembre del 2016, donde murieron cinco militares. En ese ataque los pistoleros rescataron a un individuo apodado “el Kevin”, detenido horas antes en Badiraguato, quien hace pocas semanas fue encontrado asesinado en la vía pública en el municipio de Navolato.

El fracaso de los militares en seguridad
De acuerdo a su hoja de servicios militares, el general Robles Casillas formó parte de la antigüedad 1969 del Colegio Militar, ingresó a la milicia cuando su paisano jalisciense el general Marcelino García Barragán era secretario de la Defensa Nacional. Se graduó como oficial de infantería en 1973, años después hizo el curso superior de Guerra, con lo que adquirió la denominación de Diplomado de Estado Mayor (DEM), posteriormente cursó la maestría para la seguridad y defensa nacional.

Robles Casillas tiene un rasgo que caracteriza a algunos oficiales de alta graduación, y que muchas veces no toman en cuenta la mayoría de los medios de comunicación cuando se trata de analizar la preparación de los militares en su conocimiento del terreno. De su expediente castrense resalta que no tiene experiencia operativa, salvo quizá cuando estuvo al frente como coronel del 78 batallón de infantería en la ciudad de México, y su etapa de oficial subalterno en el 46 de infantería en Chiapas. De ahí en fuera gran parte de su carrera la hizo en cargos administrativos. Fue jefe de la sección de recursos humanos, coordinador pedagógico, subjefe de estado mayor, jefe de las tiendas Sedena, jefe de estado mayor en la zona militar de Tlaxcala y Minatitlán, Veracruz; jefe de la plana mayor de la dirección de personal de la Sedena, jefe de la sección cuarta (logística) del Estado Mayor de la Defensa, comandante de la cuarta brigada de infantería, subjefe administrativo y logístico del Estado Mayor de la Defensa y comandante de la 36 zona militar en Tapachula.

Su cercanía con el anterior secretario de la Defensa Nacional, Guillermo Galván, y el visto bueno que le dio el actual titular del ramo, el general Salvador Cienfuegos Zepeda, le valieron para que una vez que pasó a retiro, fuera recomendado con el gobernador de Sinaloa Quirino Ordaz Copel para asumir la secretaría de seguridad pública.

Ordaz es visto en Sinaloa y en el gobierno federal como un político y empresario muy cercano al general Cienfuegos. Se sabe que el suegro del gobernador, el fallecido general Luis Ángel Fuentes Álvarez, muerto en julio del 2015 en la ciudad de México a los 80 años de edad, era un militar cercano al actual secretario de la Defensa.

Pese al apoyo de uno de los funcionarios más influyentes y poderosos en el gabinete de Enrique Peña Nieto, la paciencia contra los militares y contra el gobierno de Ordaz en Sinaloa parece ser, se agotó antes de cumplir 100 días de su gestión.

En días pasados en la columna de Ismael Bojórquez, director del influyente semanario Río Doce, se señaló que los militares que llegaron a ocuparse de la seguridad pública estatal y municipal, de los penales y las policías, fueron presentados “como la panacea, frente a la gran corrupción” en los cuerpos de seguridad. “De pronto vimos soldaditos encaramados en patrullas de las policías municipales, pero en vez de despertar miedo despedían cierto candor. ¿Qué se pretendía? Nunca se dijo claramente. ¿Qué se ha logrado en casi tres meses? Absolutamente nada. Zonas de la entidad están secuestradas por la violencia. Primero Mazatlán, donde se vivió una de las etapas más violentas de su historia y solo aplacadas por acciones de la Marina en Nayarit, donde abatieron a un grupo de delincuentes a los que se atribuían ejecuciones en el puerto. Luego la violencia desatada en Culiacán y Navolato, producto de la guerra entre los Guzmán y los Dámaso”. Nada han hecho los militares frente a la ola de inseguridad y ajustes de cuentas a cualquier hora del día, concluye el periodista.

Lo único que ha quedado claro para la opinión pública en Sinaloa es que el general Robles Casillas ha exhibido una ignorancia absoluta sobre el terreno que pisa. Ni su segundo de abordo, el teniente coronel Cristóbal Castañeda Camarillo, también diplomado de Estado Mayor nombrado subsecretario, y el coronel de la fuerza aérea Sergio Piñeiro Camacho, quien estuvo procesado en 2015 por diversos delitos en tribunales militares, han mostrado que su preparación castrense les sirva de algo.

El día de la conferencia de prensa después de la fuga de los cinco reos, Robles Casillas aseguró que de 300 custodios con que cuenta el penal, solo 60 han aprobado el examen de confianza, no especificó qué ha pasado con los demás.

Dijo que tiene el compromiso con el gobernador y con el secretario de la Defensa Nacional de buscar la paz y tranquilidad de los sinaloenses. Algo que dos meses y medio que lleva al frente de la seguridad en el estado, según la percepción general, no se ve que ocurra.

La fuga volvió a dejar mal parados a los funcionarios del gabinete de seguridad federal frente a sus pares estadounidenses. De los cinco reos, salvo “el Chimali”, cuatro eran reclamados por la justicia norteamericana y enfrentaban procesos de extradición. El escape de Francisco Javier Zazueta Rosales, fue considerado como un “golpe al orgullo de los militares”, pues apenas hace tres semanas lo habían detenido e identificado como responsable de la emboscada donde murieron cinco soldados el 30 de septiembre a las afueras de la capital sinaloense.

Fuente.-Juan Veledíaz
@velediaz424

OBISPO REVELA DIALOGO PASTORAL con "JEFE NARCO" en GUERRERO...otro estado en peor estado y a la buena de dios.


El Obispo de la Diócesis Chilpancingo-Chilapa, Salvador Rangel Mendoza, reveló que en su trabajo pastoral en algunos lugares de Guerrero ha dialogado con grupos de la delincuencia organizada, a quienes les ha pedido por la paz y tranquilidad de la entidad.

El religioso asegura que se ha visto obligado a acudir a estos encuentros con integrantes de la delincuencia para pedirles que dejen en paz a sacerdotes o catequistas.

Sin embargo, durante estas pláticas, ellos le han expuesto sus puntos de vista, con lo que ha comprobado que tienen una base social en las comunidades donde se siembra la droga.

El prelado señaló que la gente de esos lugares quiere a estas organizaciones.

"Estos grupos (delictivos) me dicen 'nosotros somos narcotraficantes, pero no sicarios', y la gente en general dice 'nosotros los queremos'.

"O sea, la gente se siente mucho más protegida con ellos que con la autoridad oficial", afirmó Rangel Mendoza, quien por razones de seguridad no revela los sitios de Guerrero donde ha mantenido contacto con las asociaciones delictivas.

"Lo que yo he dicho es de que las autoridades de los distintos niveles de gobierno han dejado un vacío de poder, un vacío de acción social que los están llenando, por así llamarlos, los grupos delincuenciales".

Rangel Mendoza apunta que las agrupaciones criminales afirman que lo que buscan es el bien de la gente y la seguridad.

"Yo lo que puedo decir es de que estos grupos se quejan de que han olvidado mucho a la gente y es por ello que tienen un cierto resentimiento contra la autoridad", mencionó.

El religioso señala que en los lugares donde operan hay bajos índices de desarrollo social; en los pueblos de la Sierra, ejemplifica, no hay médicos ni caminos.

Actualmente, Rangel Mendoza busca que la organización internacional Médicos sin Fronteras acuda a esas comunidades para dar este servicio a la población que se encuentra en el abandono.

El Obispo, quien el 16 de febrero del 2016 fue el encargado del discurso en el estadio "Venustiano Carranza", en Morelia, durante la visita del Papa Francisco, contó que ha dialogado con jefes de la delincuencia organizada para pedirles que dejen de amenazar a sacerdotes.

Respecto a la inseguridad, para Rangel Mendoza los operativos en diferentes regiones de Guerrero no han funcionado y, prueba de ello, aseguró, es que la violencia prevalece.

"Ahí está Chilapa, Chilpancingo y Acapulco, en donde la inseguridad es latente".

Reiteró su llamado a las autoridades a que dialoguen con esos grupos para que haya paz en Guerrero.

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Entonces, el gobierno ¿por qué no quiere platicar y negociar con estos grupos?
Aquí entra una parte muy delicada, pero en el fondo se juegan cuestiones políticas y se juegan las tajadas económicas, las gratificaciones y la repartición de dividendos, y esto, a ciertas alturas, esto no quieren que esto se toque, porque ya no funcionaría bien el sistema aquí en Guerrero.

¿Con la legalización de la siembra de la amapola se acabaría el negocio?
Ciertamente. Se produce y se siembra la amapola que yo de ninguna manera puedo condenar, porque son campesinos que no tienen otra manera de vivir, porque es muchísima gente que está muy pobre.

No son los narcos del norte o del centro de México, yo los llamo simplemente agricultores; ellos recogen la goma de opio, pero todo eso tiene una distribución. Es lo que yo he dicho, cuáles son los caminos, porque cuando pasa la droga cierran un ojo y el otro también.

Y el día que pararan la salida de la droga, ya no les convendría a los sembradores y a los procesadores. Yo no creo que el gobierno sea tan inocente para que no sepa de los caminos de la droga.

¿Con qué grupos ha platicado?
Bueno, yo he platicado con tres... cuatro grupos, en ese sentido de paz de que yo les pido que haya tranquilidad. Y donde se me ha dicho difícil es por el rumbo de Chilapa, ahí no he podido entablar ninguna relación, pero en otros yo he buscado eso, que viva la gente en paz, que no haya asesinatos, que no haya secuestros, eso es lo que yo he buscado y me he visto obligado a buscarlos para que no les hagan daño a los sacerdotes, catequistas y seminaristas.

En el 2014, en Chilapa, un grupo del crimen organizado secuestró y asesinó el sacerdote ugandés John Ssenyondo. No quiero que la suceda algo así a un integrante de esta Diócesis.

¿Eso de hablar con estos grupos lo hace de manera personal?
Sí, yo siempre he hablado del diálogo. Por ejemplo, un día que amenazaron a un sacerdote, yo agarré a una religiosa y me fui a buscar al jefe, a quien le supliqué que no le hiciera daño al sacerdote, porque si lo hacían se iban a echar encima a la gente y a las autoridades e iba a haber un gran desorden, pero gracias a Dios se arregló este problema.

Aunque en el caso de otro sacerdote que también estaba amenazado, lo tuvimos que sacar de la comunidad.

¿No tuvo miedo de hablar con ellos?
Hablar con ellos es un arriesgue. Yo cuando fui a ver este jefe para que dejara en paz al sacerdote yo tenía miedo, pero cuando hablé con esta persona, se tranquilizó todo.

Cuando usted va a esos lugares, ¿va solo, tiene seguridad?

No, sólo me acompañan las religiosas.
Fuente.-